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El fascinante mundo de los seguros, se ha convertido desde hace ya algunos años, en el nicho de mercado, quizás, más complicado para poder abrirse hueco como profesional y vivir de ello.

La gran cantidad de ofertas, no sólo hace posible el acceso a un amplio abanico de productos, sino que también consigue, que cada vez, los precios sean más reducidos, lo que sin duda alguna, beneficia en buena medida al consumidor.

Una competencia tremenda

Esa feroz competencia existente entre las diversas aseguradoras que operan en el mercado español, conlleva que las compañías sean flexibles a la hora de contratar una póliza de seguros, cualquiera que sea el ramo, ya sea una póliza de auto, de hogar, o por ejemplo, de decesos.


Esto quiere decir que, gran parte de las entidades, ofrecen a sus clientes opciones diversas de contratación, como es el caso de las pólizas cuyo pago se fracciona de manera semestral, trimestral, cuatrimestral...

Asimismo, las compañías son flexibles a la hora de cobrar la prima como contraprestación, teniendo en cuenta que, desde el momento en que se formaliza el contrato; la responsabilidad civil del asegurado la asume por entero el asegurador aun estando el recibo pendiente de pago.
No hay que olvidar que cualquier cliente puede devolver un recibo bancario hasta 54 días después de haber sido cargado en cuenta.

Y no sólo asume la compañía la responsabilidad civil derivada de un hecho de la circulación, también ofrecen sus servicios de asistencia en viaje o sustitución de lunas.

Por otra parte, grandes grupos aseguradores como SegurCaixa, permiten a su clientela englobar los principales seguros personales, auto, hogar, vida, decesos; en un único paquete, aplicándose descuentos especiales por ello. Además, tenemos la posibilidad de pagar cómodamente todos esos seguros de forma mensual en una sola cuota.

Aunque hay que tener en cuenta en este ejemplo que citamos, que SegurCaixa pertenece a LaCaixa y por tanto, los clientes a quienes se les presenta esta oportunidad tienen su solvencia de pago más que estudiada.

En este sentido, ¿qué nos depara el futuro en el Sector de los Seguros?

Es cada vez más frecuente que, para evitar el fraude, las compañías de seguros implementen en sus plataformas informáticas, métodos de consultas para obtener información crediticia sobre ficheros de cumplimiento e incumplimiento de pagos.

Por otro lado, en el caso de los vehículos (coches, furgonetas, motos, ciclomotores...), existe un fichero a disposición de la mayoría de aseguradoras adscritas denominado SINCO, que controla una empresa externa, y al que acceden las entidades para conocer los antecedentes de siniestralidad, impago de pólizas, etc.

Parece que todo está muy controlado, y verdaderamente lo está, cada vez más, pues, muchas compañías de seguros que operan por internet y teléfono, deniegan el aseguramiento a aquellas personas físicas o jurídicas con malos antecedentes de siniestralidad o a quienes mantienen deudas pendientes de cualquier tipo o han incumplido el pago en otros contratos de seguros anteriores.

Entonces, ¿cuál es el problema?

El problema está en la cantidad de pólizas que los mediadores de seguros formalizan diariamente y que, por un motivo u otro, la aseguradora termina anulando al cabo de varios meses.

En ocasiones, el trato personal directo con el mediador, conlleva que todos los días, entren en las oficinas de mediación, un reguero de clientes cuya única intención es hacer un seguro, para luego no pagar la prima, estando así cubierto y asegurado un tiempo indefinido, pues, en caso de ocurrir un siniestro, siempre se está a tiempo de pagar el recibo para tener cobertura.

Las aseguradoras están obligadas a comunicar al asegurado, de modo fehaciente (generalmente por correo certificado), la anulación de la póliza. Y si te haces cliente digital, estas comunicaciones puedes recibirlas con antelación mediante correo o sms.

De esta manera, cualquier persona puede asegurar su coche, su vivienda o incluso el seguro de decesos, durante dos o tres meses, sin pagar un duro. Y si anulan la póliza, podemos ir a otra oficina de mediación para volver a empezar.

Es más habitual de lo que parece, pues, la picaresca, y la necesidad en ocasiones, agudizan el ingenio de los defraudadores. Y, como se suele decir, "el diablo no siempre viste de rojo", pues, muchos impagos no te los esperas.

El mediador de seguros vive del producto de su mediación, por lo que, es frecuente que cualquier profesional del seguro intente hacer la póliza a toda costa. Los corredores lo tienen quizás más fácil, pues, suelen llevar la mediación de muchas aseguradoras.

¿Cómo se soluciona el problema?

Compañías de seguros como Línea Directa Aseguradora están intentando combatir este tipo de fraudes de la mejor manera posible; cobrando mediante tarjeta de crédito, tanto el primer año de seguro como las renovaciones, ya que, viene siendo una constante habitual que, cuando llega la renovación, el cliente devuelva el recibo sin previa comunicación porque ha encontrado un precio mejor.
Hay que recordar que el artículo 22 de la LCS establece que, cualquiera de las partes, tanto asegurado, como asegurador, puede rescindir unilateralmente el contrato, pero para que esto sea legalmente efectivo, debe comunicarse a la otra parte por escrito, en el caso del asegurado, con un mes de antelación como mínimo, y en el caso de ser la aseguradora quien quiera anular la póliza, con dos meses de antelación.

No olvidemos tampoco que la compañía debe comunicar al asegurado cualquier modificación del contrato, y el asegurado debe aceptar esa modificación por escrito, aunque también está jurídicamente aceptado la validación mediante firma digital.

La subida de prima es una modificación del contrato, por lo que, si nos suben la prima, aunque sean 5 céntimos, podríamos legalmente resolver el contrato sin el aviso previo que marca la ley, pues, también ha venido siendo habitual que las compañías comunicaran las subidas por correo postal ordinario, llegando esas comunicaciones, la gran mayoría de veces a destiempo, provocando que el asegurado no tuviera posibilidad de comunicar la anulación en plazo. En este caso, cualquier prima cobrada deberá ser reembolsada por parte del asegurador.

La tarjeta como forma de pago

Línea Directa Aseguradora no es la única compañía que está empezando a introducir la pasarela electrónica como medio de pago, aunque eso sí no siempre. La tarjeta de crédito/débito es un sistema de pago que, por otro lado, no debería resultar extraño, pues, es el método principal utilizado en la mayoría de compras y transacciones. No debería de ser tan raro aplicarlo al sector de los seguros.

Algunas compañías como Pelayo, aunque no lo implantan como única opción, sí ofrecen importantes descuentos si pagamos mediante tarjeta.

La mayor parte de compañías generalistas (ALLIANZ, GENERALI, MAPFRE, REALE, etc.) ofrecen este método de pago como opción alternativa.

¿Y por qué cómo opción alternativa?

En buena medida, porque la mediación retrasa las liquidaciones de recibos cobrados a las compañías. ¿Qué motiva el retraso? La primera razón es la financiación del negocio. Otras razones son el servicio al cliente o la gestión última de cobro.

Teniendo todos estos aspectos en cuenta, el cobro con tarjeta no necesariamente tiene que efectuarlo la compañía, el propio mediador puede realizarlo mediante un simple tpv.

Las corredurías de seguros que basan su negocio en internet mediante plataformas o comparadores de seguros, así como aquellas compañías sin red de mediadores, pueden realizar sus cobros en internet mediante los tpv virtuales.

El futuro que nos espera...

Aunque parezca lo contrario, todo apunta que en el futuro, el cobro de las pólizas de seguros se harán mediante tarjeta de crédito porque, aunque el cliente siempre tendrá el plazo marcado por la ley de comercio electrónico para desistir de la contratación de servicios, se evitarán las pérdidas millonarias que actualmente tienen las compañías aseguradoras.

Compañías que asumen gastos de todo tipo durante los meses primeros del contrato cuyas pólizas son anuladas multitud de veces. La anulación de esas pólizas conlleva más gastos de reclamación, y en ocasiones, no se recuperan, bien por la insolvencia de los clientes, o por otras razones como el coste mayor que supone la reclamación de cantidades relativamente pequeñas.

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